
Olor a leña prendida
en un humeante verdor,
entre la bruma escondida
desde un nuevo mirador.

Rastrojos que son quemados
y perfuman la ladera,
como rituales sagrados
cuando incineran madera.

Así eres ventana mía,
nuevo paisaje de amor,
con la espalda al medio día,
gratificante esplendor.
 
Autor:
©José Manuel Rodríguez
Oviedo ,15
octubre 2008

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